El I Encuentro Nacional de Teatro necesitaba una identidad visual capaz de transmitir la esencia de las artes escénicas y, al mismo tiempo, adaptarse a distintos soportes promocionales.
El proyecto incluyó el diseño de PLV y material gráfico, entre ellos la carátula y el disco conmemorativo, en los que se trabajó una composición sobria y elegante. Las máscaras teatrales, icono universal de la dramaturgia, se convirtieron en el eje visual, combinadas con una tipografía expresiva y una paleta de colores en tonos rojos y negros que evocan intensidad, pasión y tradición cultural.
Cada elemento fue pensado para funcionar tanto en formato físico como en material promocional, generando una imagen cohesionada y representativa del evento.
El resultado fue una identidad visual potente, capaz de reflejar la importancia del Encuentro y de reforzar su carácter nacional como espacio de reunión y difusión del arte escénico.